“PENSAR PARA ACTUAR”

TALLERES DE EDUCACIÓN EMOCIONAL

En la sesión de esta semana “PENSAR PARA ACTUAR” hemos aprendido algunas técnicas y habilidades que nos pueden ayudar en la gestión de la impulsividad. Hemos visto como gracias a la conciencia emocional podemos regular algunas emociones que cuando las sentimos pueden hacernos reaccionar en lugar de actuar conscientemente. Esta habilidad de autocontrol y regulación no es fácil, y nosotros como adultos algunas veces nos sorprendemos reaccionado sin pensar cuando nos sentimos enfadados, impacientes, frustrados, ansiosos, etc. Por eso pensamos en la importancia de adquirir y desarrollar este tipo de habilidades desde que somos pequeños.

Tras saludarnos y compartir entre nosotros qué emoción estábamos sintiendo en ese mismo momento, hemos hablado sobre la expresión Pensar para actuar. Los niños han explicado el significado que tenía para ellos y finalmente hemos explicado que a veces podemos hacer o decir cosas sin pensar cuando estamos sintiendo alguna emoción como frustración, impaciencia, rabia o ansiedad. Estas emociones, cuando las sentimos, nos puede provocar dolor de cabeza, puede hacer que nuestra respiración se acelera, perdemos los papeles, no obtenemos buenos resultados, hablamos muy rápido, podemos dañarnos a nosotros mismos y/o a los demás, etc. Después de compartir algunas situaciones y formas de actuar de ellos mismos cuando han sentido algunas de esas emociones que podemos llamar negativas por cómo nos hacen sentir, hemos reflexionado sobre como el tranquilizarnos y el sentir calma puede ayudarnos a pensar con claridad antes de actuar. Con sus aportaciones también hemos visto como a veces cuando experimentamos alegría o euforia también podemos reaccionar impulsivamente sin pensar.

Hemos realizado una dinámica de introspección con la que tras una relajación guiada se les ha planteado algunas situaciones cotidianas en las que tenían que pensar como actuarían en dichas situaciones, atendiendo a las posibles formas de actuar y sus consecuencias. Han podido experimentar como la calma y la relajación nos ayuda a pensar con claridad y consciencia, evitando actuar con impulsividad. Nos aporta recursos para mejorar nuestra autoconciencia y autocontrol, y correlaciona positivamente con el bienestar.

El pararnos, escucharnos a nosotros mismos y observar cómo nos sentimos es una habilidad muy útil cuando hablamos de conciencia y gestión emocional. Como dijimos en el anterior correo, todo en esta vida requiere práctica, y esto también es necesario practicarlo para poder ponerlo en marcha en aquellas situaciones en las que sintamos algunas de las emociones que pueden llevarnos a la impulsividad. Para practicar la observación de nuestro mundo interior, hemos elaborado como manualidad un antifaz que podrán utilizar todos los días un ratito para practicar esa pausa, introspección y toma de conciencia.

En la primaria infancia puede ser normativo el que los niños se frustren cuando no obtienen lo que quieren, y es necesario para su desarrollo que adquieran y desarrollen la capacidad de autocontrol. De esa forma, desarrollaran habilidades para gestionar sus impulsos, esperar y pensar antes de actuar.

La frustración, la ansiedad, la impaciencia y la rabia son emociones que todos sentimos alguna vez, y el intentar proteger a nuestros hijos evitando que experimenten dichas emociones puede ser contraproducente porque no les damos la oportunidad de que aprendan habilidades de autorregulación y autocontrol. Como hemos dicho anteriormente, son habilidades socioemocionales de mucha utilidad para el desarrollo y bienestar del futuro adulto.

!Hasta la próxima sesión!

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